LA ENTREVISTA
Vinton G. Cerf, el padre de Internet : "La Red
contribuye a extender la democracia"
Este exquisito ingeniero
norteamericano diseñó el protocolo TCP/IP, el lenguaje
informático que permitió el nacimiento de Internet. Treinta
años después de aquel alumbramiento, Vinton G. Cerf sueña con
conectar planetas y vela para que su criatura sea un
instrumento al alcance de todo mortal.
--¿No tiene la impresión de
haber creado un monstruo incontrolable?
--(Ríe) Soy consciente de haber
creado un monstruo, sí. Recibo cientos de e-mail y él
me los entrega todos... Mi próximo trabajo será encontrar el
modo de contestarlos automáticamente.
--¿En qué momento se dio
cuenta de que lo que tenía entre manos era la bomba?
--Reconocí su potencial en 1988,
cuando asistí a una feria y vi la cantidad de dólares que se
gastaban en servicios relacionados con Internet. Entendí que
la Red tenía que convertirse en una empresa comercial para
expandirse tal y como yo quería.
--¿Y cómo quería?
--Yo quería que todo el mundo
tuviera acceso a Internet. Y los gobiernos no podían pagarlo.
Empecé a presionar al Gobierno de EEUU para que permitiera su
uso comercial. En 1989 vimos nacer los dos primeros
proveedores: UU Net y PSI Net.
--¿De veras no tuvo
antes una intuición?
--Piense que cuando empezamos en
1973 los ordenadores costaban unos 150 millones de pesetas y
las amplitudes de banda eran carísimas. Esa opinión cambió en
1988, con la aparición de los ordenadores personales.
--Si pudiera volver a
1973, ¿cambiaría algo?
--Por descontado. Daría un mayor
espacio para la dirección del usuario. En lugar de 32 bits
, le daría 128. Pero también me gustaría dotar al sistema
de una mayor seguridad. Es muy frustrante...
--¿Frustrante?
--En 1975 trabajé en una red
completamente segura. Era un sistema para el departamento de
Defensa norteamericano, y debía de guardar el secreto. Fíjese,
estamos en el 2000 y tendremos que volver a hacer lo mismo con
la tecnología civil...
--¿Bill Gates es el culpable de
la vulnerabilidad de la Red?
--La vulnerabilidad de los
ordenadores de la Red que emplean software de Microsoft
es una responsabilidad de Microsoft. Los sistemas operativos
fueron diseñados para un solo usuario. No pensaron en la
posibilidad de una Red abierta. Por lo tanto, deben repensar
la resistencia contra los ataques.
--A usted ya no le basta con lo
terrestre. Ahora quiere conectar planetas y satélites.
--Desde que tenía 10 años he sido
un fan de la ciencia ficción. Y cuando me di cuenta de
que teníamos la ocasión de llevar Internet más allá de la
Tierra, me lancé de cabeza. Aunque yo no vea el final, espero
ver el vínculo entre la Tierra y Marte antes de que se acabe
esta década.
--Y pensar que en Etiopía el
ordenador es cosa de cuatro.
--¡Si esperáramos a resolver todos
los problemas en la Tierra para lanzarnos al espacio, nunca
saldríamos del planeta! Yo creo que Internet nos ayudará a
resolver los conflictos terrestres porque la comunicación
diluye las diferencias.
--En el fondo, preguntaba si
Internet es una herramienta democrátizante.
--Seguro. La prueba es que la
democracia funciona mejor cuando hay mucha información
abierta. Hemos visto que la influencia de Internet en los
gobiernos no democráticos interfiere en su habilidad para
impedir que los ciudadanos sepan lo que hacen. Internet
contribuye a extender la democracia.
--Los políticos quieren hacerse
la foto con usted. ¿Será por eso?
--Quizá han descubierto que
Internet es una forma de llegar a la población, una excelente
manera de recaudar fondos y un sistema para introducir
contrainformación.
--Asegura que se podrá votar
por la Red. Los amantes del pucherazo se alegrarán.
--Siempre hay riesgos. Pero hemos
de trabajar para validar el voto --mediante la firma digital--
y, simultáneamente, mantener el anonimato. De momento el
sistema ya se emplea para los votos de accionistas en las
empresas.
--¿Qué pasará en el
terreno doméstico?
--Esperamos ser capaces de llevar
a través de la Red la televisión, la radio y la telefonía
desde casa y hasta casa. Crecerá el teletrabajo. Se
automatizarán las labores domésticas. Por ejemplo, la Red
podrá descubrir si nos hemos quedado sin leche.
--¿Y si se descontrola
el sistema?
--(Ríe) Pues igual llega el camión
de la leche y nos deja 20 cajas. Confío en que eso no
ocurra...
--Tengo entendido que usted se
está construyendo una casa automatizada.
--¡Las obras aún durarán dos años!
Pero no estoy seguro del nivel de automatismo que quiero...
--¿Y eso?
--Fui a visitar la casa de un
amigo y sólo en el dormitorio principal tenía seis controles
remotos. Cuando intentamos encender la chimenea, pasaron cinco
minutos antes de que supiéramos cuál era el mando... Lo que sí
tengo claro es que me gustaría tener una casa con la que
pudiera hablar.
--¿Hablar? ¿Acabaremos teniendo
relaciones afectivas con los objetos?
--¿Es que no las tenemos ya? ¿No
tiene usted un oso de peluche favorito?
--¿Lo tiene usted?
--No. Pero a menudo bajo a mi
bodega y me abrazo a un George Latour Beaulieu Vineyard, un
Cabernet Sauvignon de 1970, mi favorito.
--¿Las relaciones virtuales
matarán a las epidérmicas?
--Noooo. Internet une a la gente.
Gracias a la Red tengo un mayor contacto con mi familia y he
conocido a mucha más gente...
--A usted le ponen calles. ¿No
preferiría el Nobel?
--(Ríe) La mujer de Nobel se fugó
con un matemático. Así que dijo que nunca otorgaría el premio
a uno... Yo me siento satisfecho viendo cómo la gente descubre
el valor de la Red.
--Poca satisfacción tendrá en
España. Estamos en la cola. ¿Es culpa de Telefónica?
--La falta de un mercado de
telecomunicaciones competitivo contribuye a que la
implantación de Internet sea baja, porque los precios son
elevados.
--Disculpe. ¿Cuántas
horas está conectado?
--Unas ocho.
--¿Duerme? ¿Come?
--Intento no dormir... Es una
pérdida de tiempo.
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Cuando
empezó a investigar,
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